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José Ignacio García, director de Garrigues en Marruecos

 

José Ignacio García Muniozguren es socio de Garrigues, Abogados y Asesores Tributarios desde 2002. Desde 2005 es el director de Garrigues en Marruecos, que cuenta con oficinas en Casablanca y Tánger, y que, con 16 profesionales,  desarrolla una importante labor asesorando y asistiendo empresas españolas en el mercado marroquí.

 

 

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- ¿Cómo ve a las empresas españolas en el mercado de Marruecos? ¿Cuáles son los principales fallos y aciertos que se perciben en su actuación?

El interés de las empresas españolas por Marruecos es enorme y no deja de aumentar.  El principal acierto que veo en su actuación es perder el miedo a dar el salto a un mercado nuevo. 

Los fallos son, por desgracia, casi siempre los mismos.  Por una parte, es frecuente la toma de decisiones sin un conocimiento suficiente del entorno y con información de mala calidad. 

Existe un mito que goza de una buena salud asombrosa: la necesidad de contar con un socio local.  Salvo en algún sector concreto, como la pesca, tal necesidad no existe desde un punto de vista jurídico.  En los demás sectores, nada impide que la totalidad del capital de una sociedad pertenezca a accionistas extranjeros. 

Por otra parte, la complejidad del mercado no justifica la prioridad que muchos inversores conceden a la búsqueda de un socio local, que resulta en alianzas precipitadas que han hecho fracasar muchos buenos proyectos. 

 

- ¿Cómo se percibe en Marruecos a España y las empresas españolas?

La inversión extranjera es indispensable para el desarrollo de Marruecos y España es el segundo inversor en el país.  Esta importancia está muy presente en la percepción de España y de sus empresas.

 

- ¿Qué servicios puede ofrecer Garrigues a las empresas españolas interesadas en abordar o trabajar en Marruecos?

Un asesoramiento jurídico y fiscal práctico, pegado al terreno y adaptado a las necesidades de cada proyecto.  Nos esforzamos a diario para que nuestro servicio sea el mejor posible. 

 

- ¿Cree usted en la efectividad de las campañas para mejorar la imagen-país? ¿Han tenido resultados positivos las campañas de imagen desarrolladas por España en Marruecos?

Si nos ceñimos a esas campañas, en los cuatro años que llevo aquí no he percibido muchos frutos.  Creo más en otra clase de labor, como la cooperación en proyectos concretos.

 

- ¿Cómo valora la actuación de la Administración española en Marruecos?

El esfuerzo es enorme.  Si la memoria no me falla, en Marruecos hay nada menos que once colegios españoles y cinco centros del Instituto Cervantes.  La cooperación, tanto estatal como de las comunidades autónomas, es también muy activa.

 

- ¿Qué recomendaciones básicas daría  a las empresas españolas que quieran abordar el mercado de Marruecos?

Que hagan un esfuerzo por entender el país, sin desoír aspectos culturales e históricos; que recaben asesoramiento de buena calidad; que se olviden de buscar a toda costa socios locales; que no tengan prisa y que tengan sobre el terreno a un directivo de confianza que conozca Marruecos y domine el francés. 

El único idioma oficial en Marruecos es el árabe, pero el idioma de negocios es el francés, aunque no tenga ningún rango oficial.  El inglés sirve para muy poco y el español sólo es útil para pedir café y coger taxis en el norte.  El francés es imprescindible.

 

- ¿Qué papel pueden desempeñar las cámaras de comercio españolas que existen en el extranjero? ¿De qué forma pueden ser un instrumento de ayuda para las empresas españolas?

En Marruecos hay dos cámaras de comercio españolas: la de Casablanca y la de Tánger.  Creo que son visitas obligadas para la empresa española.  Pueden ser de gran utilidad.

 

- ¿Cree que las empresas y la Administración española preparan de forma de adecuada a los profesionales que envían a trabajar a otros países?

No puedo opinar en lo que respecta a la Administración.  No tengo suficientes elementos de juicio.  En cuanto a la empresa privada, además de los errores que antes he apuntado, creo que se tiende a minusvalorar la importancia del francés. 

A ninguna empresa española se le ocurriría expatriar a Londres a alguien que no hable inglés o a París a alguien que no hable francés.  Sin embargo, es frecuente ver que esta precaución básica no se observa a la hora de enviar a alguien a Marruecos.  Tal vez se deba a que es un mercado emergente.  Es un craso error.

 

- ¿Qué recomendaciones básicas daría a los profesionales españoles que vayan a trabajar fuera de España?

Que aprovechen al máximo una experiencia que puede ser única.  Me parece triste llegar a viejo y ver que sólo has viajado en vacaciones.

 

- ¿Hasta qué punto las redes de expatriados y profesionales de origen español que hay por el mundo podrían ser un instrumento de apoyo a las empresas españolas?

No lo sé.  Creo que la globalidad aún no ha sido asumida del todo por buena parte de las empresas españolas.  Moverse por el mundo buscando gente de tu país o que hable tu idioma no ayuda a entender la globalidad.  Más bien lleva a lo contrario.

 

Presentación sobre la práctica marroquí de Garrigues

 

 

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