Juan Restrepo, corresponsal de RTVE

 

 

Corresponsal de RTVE durante 34 años, en diferentes partes del mundo, Juan Restrepo acumula una enorme experiencia internacional y una amplia visión de la proyección internacional. Restrepo ha sido corresponsal de TVE en Asia Pacífico, Italia, México y Colombia.
En esta entrevista con SpainGlobal, Restrepo  nos habla de cómo ha visto evolucionar la presencia de las empresas españolas en los mercados internacionales, la imagen que proyecta España, el papel de diplomáticos y técnicos comerciales del Estados, las limitaciones y ventajas de los expatriados españoles, sus consejos para las personas que tienen que ir a trabajar a otros países, etc.

 

 

SpainGlobal

- Como profesional de los medios de comunicación con una dilatada experiencia en el exterior, ¿cómo ha visto la evolución de la imagen internacional de España? ¿Ha habido un progreso en la percepción de esa imagen?

He desarrollado mi trabajo profesional fuera de España básicamente en dos ámbitos geográficos muy diferentes y en momentos muy diversos del desarrollo y expansión empresarial español en el exterior en los últimos años: de mediados y hasta finales de la década de los 80 del siglo pasado en Extremo Oriente, y entre mediados de la década de los 90 y comienzos del presente siglo en Latinoamérica.

Son dos mundos y dos épocas muy diferentes. Recuerdo haber asistido a las primeras y valientes instalaciones de firmas españolas al sur de China, tales como una empresa de caramelos asturiana y otra de transporte aragonesa, ambas en la zona económica especial de Shenzhen.

Ya estaban instaladas otras empresas como el Banco Exterior de España en Hong Kong y las experiencias de sus directores en aquel mundo extraño darían para más de una anécdota divertida.

Tengo como unos de los primeros recuerdos imborrables en aquella ciudad la narración que me hizo el gerente de ese banco en la entonces colonia británica, de los problemas que tuvo con sus empleados chinos por no haber respetado, en la instalación de la oficina, las reglas del Feng Shui, la ciencia de la geomancia a la que se atienen hasta los más feroces tiburones de empresa orientales.

En fin, entonces ya las empresas españolas comenzaban a abrirse camino en Asia pero sí vi algo que me llamó poderosamente la atención y que daba para reflexionar y es que, estando casi a la misma distancia de aquel mundo otro país mediterráneo como Italia, la penetración de las empresas italianas era mucho mayor. Así que, a pesar de la labor de las embajadas y de los agregados comerciales, o no sé si por insuficiente información, la presencia empresarial de España en aquellos años pasaba casi desapercibida.

Comparando aquel panorama con el de hoy en que uno encuentra desde hoteles hasta bufetes de abogados, pasando por las más diversas firmas de productos y servicios, evidentemente la imagen de España ha progresado en Japón, en Corea, en Indonesia, etc. Pero es indudablemente China el país que más atrae a las empresas españolas, seguido de India, país al que no hay que perder de vista por su importancia como mercado emergente, es un país poderoso del que nos ocupamos en España menos de lo que deberíamos.

En Latinoamérica a finales de siglo era otro cantar. Aquel fue el período más importante de expansión y presencia de empresas españolas en la región, a tal punto que en la segunda mitad de los noventa, España era un verdadero exportador de capitales. Además, aquello coincidió con la retirada de las inversiones norteamericanas debido a las dificultades de los años ochenta, la década perdida que llamaron algunos, y por primera vez las compañías españolas en Latinoamérica superaron a las norteamericanas.

Había en España sectores muy pujantes como el bancario y las telecomunicaciones en un mercado nacional saturado mientras un continente, que hablaba el mismo idioma, se presentaba como una plataforma de desarrollo para las empresas españolas. Recuerdo portadas de prensa en donde los españoles aparecían de nuevo como conquistadores del continente.



- ¿Cree que en los medios de comunicación internacional siguen teniendo un peso excesivo los estereotipos sobre España, como los toros, la buena vida, la falta de puntualidad, etc.?

Lamentablemente sí. Es lo que pasa con ciertas apuestas que se hacen a veces desde el poder, porque no olvidemos que hubo un momento de España en que se quiso proyectar esa imagen.

Muchos de los estereotipos sobre España tienen hoy poco que ver con la realidad del país. Miremos sólo el caso de los toros, justamente en un momento en que tanto se cuestiona, incluso en España, una tradición tan ligada al país. Desconozco las cifras pero tengo la impresión de que hay un alto porcentaje de españoles a los que hoy no interesa para nada la llamada fiesta nacional.

Esto, sin embargo, no es bien conocido fuera España, mucha gente identifica a los españoles con la tauromaquia.

Muchos de los estereotipos con los que se identifica a los españoles surgieron en la década de los años cincuenta del siglo pasado, en un país pobre, que trataba de salir de los desastres de una guerra. Pero trate de explicar eso a un periodista de Indonesia o de Japón para que vea lo difícil que es. Y no nos vayamos tan lejos: a un colega italiano que no haya venido por aquí.

Así como en su momento hubo campañas para identificar a España con la buena vida, la siesta, la fiesta, los toros y la paella, en las campañas que se hacen para vender la marca España habría que colar algo que contrarreste esa idea, por lo menos para dar una imagen más acorde con la realidad del país. No se llega al lugar que hoy ocupa España en el mundo con  46 millones de personas durmiendo la siesta.


- ¿Cómo ha visto a las empresas españolas en los mercados internacionales? ¿Cuáles son los principales fallos y aciertos que se perciben en su actuación?

Quizá habría que ponerle a esto nombres propios. Los mayores aciertos que hemos visto de empresas españolas en Latinoamérica, por su crecimiento o por el volumen de negocios, los han tenido Repsol y Telefónica y bancos como el  BBVA y el Santander a los que también les ha ido estupendamente.

Un ejemplo reciente es Bancomer, una filial del BBVA en México que le reporta ya el 35 % de las ganancias, y con posibilidades de crecer, lo que no tienen en España. También en ese sentido he visto evolución a lo largo de los últimos años con firmas españolas como Mapfre, Mango, Zara, las grandes cadenas hoteleras --la Riviera Maya está en manos de empresas españolas-- y muchas otras medianas empresas con las que España da imagen de seriedad y modernidad.

Como fracaso sonado se puede nombrar el de Iberia,  que acabó con Viasa, la línea de bandera de Venezuela, esto y la secuela de Marsans que se quedó con Aerolíneas Argentina y también acabó con la línea de aviación argentina es un lunar. Hoy las cosas han cambiado con la línea de bandera española pero en el debe queda aquellas fracasadas aventuras.



- ¿Cómo ve el futuro de las empresas españolas en Latinoamérica? ¿Hasta qué punto pueden afectar negativamente a su presencia las nuevas políticas populistas de Venezuela, Ecuador, Bolivia…?

Bueno, en principio uno diría que las empresas españolas en esa región del mundo han tocado techo; crecer siempre se puede pero el actual momento no permite pensar en otra época dorada, por ahora.

En cuanto a las posibles inversiones en  países con gobiernos populistas como los que menciona, en algunos casos por lo menos, no parece muy sensato contemplarlos como campo de inversión. Es el caso en particular de Venezuela. El presidente de la patronal venezolana asegura en una reciente entrevista, refiriéndose a las expropiaciones hechas por el presidente Hugo Chávez, que todos los esfuerzos realizados por las embajadas de España, Portugal e Italia no han tenido éxito para que indemnicen a sus nacionales expropiados.

El Santander se marchó de Venezuela con una compensación de 2.000 millones de dólares nominalmente aceptados como indemnización, pero sería bueno saber cuánto de esa cantidad recibió verdaderamente esa entidad financiera. Telefónica, al igual que Meliá y las otras empresas españolas, no pueden sacar los beneficios de Venezuela. En Ecuador sólo tiene inversiones Repsol, al igual que en Bolivia. Han dejado de invertir porque no hay garantías. Con los presidentes populistas de Latinoamérica no hay inversión segura.


- ¿Tiene España un problema de imagen-país? ¿Cree usted en la efectividad de las campañas para mejorar la imagen-país?

Bueno, son dos preguntas quizá para considerar en contextos diferentes. Sé que hay un plan llamado “Made in/Made By” destinado a cambiar la percepción de España en Estados Unidos y llevado adelante por las marcas  y las cámaras de comercio; y luego está la Asociación de Marcas Renombradas que es una plataforma para reforzar y dar prestigio a la Marca España. El país tiene, además excepcionales embajadores culturales y deportivos, todos conocemos sus nombres y mucho han ayudado junto a las buenas empresas y a los brillantes emprendedores españoles.

Ahora bien, en la coyuntura actual de una Europa alarmada por el cáncer griego y en medio de la reacción histérica de los mercados, hay que reconocer que la imagen de España ha resultado dañada. En este momento no habría campaña --ni dinero para emprenderla, claro-- que mejore la imagen del país. La mejor campaña es salir del bache actual. Pero luego, a más largo plazo, creo que sí hay enseñanzas que se pueden sacar.

Creo que la mejor imagen que se puede dar es el empeño de un colectivo para salir adelante. Me pregunta por la visión que tengo de diversos países después de haber trabajado como corresponsal en regiones muy diversas del mundo y le tengo que manifestar mi admiración por el espíritu emprendedor de los orientales en general y de los chinos en particular. Miremos solamente el ejemplo del chino de la esquina en su local de unos cuantos metros cuadrados. Ya sé que esto puede parecer una extrapolación exagerada pero cuántas lecciones de sacrificio, de renuncia de soledad, hay en ese pequeño local; mire bien y verá que eso ya es imagen de un país. No es sino ver la actitud que tienen los bancos con estos pequeños comerciantes, aún en momentos como el actual de restricción del crédito el anónimo comerciante chino tiene las puertas abiertas al crédito en las instituciones financieras españolas.



- Por su experiencia trabajando desde hace años fuera de España, ¿cómo ve en líneas generales al expatriado español? ¿Cuáles podrían ser sus principales activos y sus principales limitaciones?

El expatriado español ha cambiado mucho en los últimos años. Las nuevas generaciones son más abiertas, hablan idiomas, son españoles que parecen más dispuestos a aprender y a integrarse en los lugares adonde llegan, aunque todavía haya quien llega con muchos prejuicios etnocentristas. Uno no se puede creer el ombligo del mundo y tratar con arrogancia y con soberbia a subordinados de otra cultura y otra procedencia y eso, desgraciadamente, lo he visto en más de un  caso.

En América Latina, por ejemplo, hay que tener cuidado con las formas, allí la gente tiene un carácter y unos modales más amables para decirlo de alguna manera; no entro en si eso es bueno o malo. Simplemente son así. Y con la explicación de que se es muy sincero, muy franco, que te gusta llamar al pan pan y al vino vino no puedes hacer insoportable tu ambiente de trabajo.

Conozco casos patológicos en ese sentido,  jefes españoles que han hecho felices a sus subordinados sólo cuando se han ido. Si no estás dispuesto también a aprender, a convivir, a aceptar otras costumbres y a no querer imponer las tuyas, mejor quédate en casa.


- ¿Y cómo ha visto a las representaciones diplomáticas españolas? ¿Funcionan con eficiencia? ¿Tienen muchos aspectos que mejorar?

Hay diversas escuelas. Yo supongo que la relación de las representaciones diplomáticas con las empresas españolas en el exterior se asemeja mucho a la relación que esas delegaciones tuvieron conmigo como representante de una empresa como Televisión Española y he de decir que hay de todo.

La inmensa mayoría de los diplomáticos españoles son muy profesionales y muy cuidadosos de los intereses de España; es más, he de decir que encontré en el gremio de los diplomáticos personas extraordinarias por quienes siento admiración y respeto y de quienes me siento honrado en tener su amistad. Los ha habido también de relación fugaz pero inolvidable por su eficacia y don de gentes. Y he encontrado --los menos, claro--, excepciones que confirman la regla, que se cuentan en los dedos de la mano.

Supongo que siempre hay aspectos que mejorar y más en un mundo tan dinámico como el de los negocios, quizá debería haber más relación de las empresas con las delegaciones diplomáticas, hacer que éstas se conozcan, pero una de las quejas más generalizadas de las delegaciones diplomáticas es la escasez de medios.

En todo caso la relación con las empresas españolas en el Exterior la llevan las Oficinas Comerciales, con los Técnicos Comerciales del Estado que se mueven maravillosamente, promoviendo y ayudando. Y las Cámaras, no hay que olvidarlo. Hoy existe el Foro de Marcas Renombradas que parece que a los empresarios les gusta más. Los diplomáticos deberían estar trabajando en lo más importante que debería ser el prestigio, la imagen cultural de España, derivándose de ahí, con buenas alianzas y buen hacer político, el movimiento de los dineros y el poder.  



- ¿Cree que las empresas y la Administración española preparan de forma de adecuada a los profesionales que envían a trabajar a otros países?
 
No me siento capacitado para opinar sobre esto con propiedad  pero a bote pronto diría que depende de qué áreas. Creo que hay campos en los que los españoles se encuentran muy bien capacitados y tienen muy buenas perspectivas de trabajo. Por ejemplo los ingenieros de diversas especialidades, en el sector ferroviario, en el del agua, en el de las energías renovables.

Los ingenieros españoles son muy valorados en el exterior y tienen amplias posibilidades de trabajo en Latinoamérica. Pero aquí habría que decir que para éste y para los demás campos el conocimiento de inglés es fundamental.

Tolerancia al estrés que supone convivir en otra cultura y por supuesto, disposición para viajar deberían formar parte de esa preparación, no solo para los ingenieros sino para todos los que quieran trabajar por fuera.


- ¿Qué recomendaciones básicas daría a los profesionales españoles que vayan a trabajar fuera de España?

En primer lugar conocer idiomas, como mínimo conocer el inglés. Tener una mentalidad abierta a las costumbres y a la idiosincrasia  del lugar que se ha escogido como puesto de trabajo o adonde se le ha destinado a uno. El refrán popular es sencillo pero sabio: “donde fueres haz lo que vieres”.

También recomiendo leer antes las experiencias que otros han tenido o algún buen libro que hable del país y sus costumbres. Son cosas muy elementales pero necesarias, son de sentido común. A propósito de libros hay que decir que sobre muchos lugares apenas hay nada publicado, sobre todo en español, cosa que es lamentable; en cambio sobre otros países es tal el cúmulo de publicaciones que la tarea de escoger uno es agobiante, tal ocurre con China país del que cada día se publica algún libro en el mundo y que por el interés que despierta hoy habría que saber algo.

Además de las muchas y muy interesantes publicaciones que hay sobre el gigante asiático, recomiendo el libro de un banquero de Wall Street, Tim Clissold, que viaja a China a hacer negocios y narra su experiencia allí en “Mr. China”,  un libro muy interesante precisamente porque aborda dos de los aspectos más determinantes con que se encuentra quien va a trabajar fuera de España, la mentalidad y el idioma. 


- ¿Hasta qué punto las redes de expatriados y profesionales de origen español que hay por el mundo pueden ser un instrumento de apoyo a las empresas españolas?

Son por supuesto un apoyo. Hay tres factores muy importantes para triunfar en el exterior: contactos, contactos y contactos.


- ¿Hasta qué punto las limitaciones que existen todavía en España en el manejo de la lengua inglesa pueden ser un obstáculo para su internacionalización?

Es un obstáculo grande. Afortunadamente las nuevas generaciones tienen eso muy claro y ya se sabe que sin la herramienta del idioma inglés no se puede ir por el mundo. Creo que el desconocimiento del inglés ha sido un lastre hasta hace muy poco tiempo en España para moverse en el campo de los negocios fuera del país. Ha sido una cuestión cultural. Uno lo ve en Latinoamérica, la gente de cierto nivel ha manejado el inglés antes que los españoles no sólo por la proximidad e influencia norteamericana, hay también un deseo de aprender la lengua y una aproximación en algo tan familiar como el cine.

El español, por ejemplo, ha sido reacio a ver cine en idioma original, está encantado con el doblaje de las películas y muchos españoles dicen con orgullo que su doblaje es el mejor del mundo. Puede ser, pero con todo respeto hacia los profesionales del doblaje, esa práctica ha hecho mucho daño, ha bloqueado, en uno de los entretenimientos más populares que hay, la posibilidad de acostumbrar el oído a otros idiomas, particularmente al inglés.