Manuel Caballero, ex-becario ICEX y experto en la Convención de la ONU para el Cambio Climático

 

 

Manuel Caballero ha sido becario tecnológico del ICEX. Desde 2007 trabaja para Naciones Unidas, primero en el departamento de energía y cambio climático de la ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial) y, desde enero de 2010, en la secretaría de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en calidad de Experto Asociado. Su labor en la secretaría consiste en analizar diversos aspectos asociados con las acciones de mitigación del cambio climático (potencial en determinados sectores industriales, uso de combustibles para transporte aéreo y marítimo, etc.), así como apoyar el proceso de negociación sobre cambio climático liderado por la ONU En esta entrevista Manuel Caballero habla de su experiencia con la beca del ICEX así como de su trabajo en organismos multilaterales.

 
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- Usted ha disfrutado de una beca de internacionalización del ICEX. ¿Cómo valora en líneas generales este instrumento? ¿Contribuyen a formar de manera efectiva a profesionales para la internacionalización?

Sin duda, mi valoración del programa es muy positiva. Se trata de una oportunidad única para combinar formación de alto nivel y experiencia profesional relevante en materia de internacionalización. Cada una de las fases permite abordar una serie de cuestiones clave desde perspectivas muy diferentes, lo cual contribuye a tener una visión de conjunto que va a ser muy valorada en etapas posteriores de la trayectoria profesional del becario.


- ¿Cuáles son las principales dificultades que tienen que afrontar los becarios en su proceso de formación?

El inicio de cada etapa de formación representa un reto, puesto que el becario suele encontrarse en “terreno desconocido” y la adaptación requiere un tiempo del que, en ocasiones, no se dispone por las exigencias del proceso. A pesar de que muchos becarios han vivido previamente en el extranjero, las prácticas en la Oficina Comercial pueden ser la primera oportunidad de trabajar en otro país, lo cual es un cambio significativo respecto a experiencias como estudiante. Además, en muchos casos hay que tener en cuenta un factor extra de complejidad derivado del choque cultural

- De las diferentes fases de la beca (master, práctica en una Oficina Comercial, práctica en una empresa), ¿cuál es en su opinión la más interesante?

Todas ellas son interesantes y necesarias. El master permite complementar la formación de los becarios, tanto más en el caso de aquellos cuyos estudios previos no están relacionados con asuntos económicos en general, o de comercio exterior en particular.

Las prácticas en la Oficina Comercial proporcionan una gran oportunidad para conocer un país y sus mercados desde una perspectiva única, la de un organismo público español cuya labor principal es la de prestar apoyo a empresas de nuestro país en sus esfuerzos por entrar o mantenerse en dichos mercados. Esa aproximación a los mercados es muy distinta a la que se puede experimentar trabajando para una empresa, y puede resultar de gran utilidad para la actividad profesional futura en el sector privado.

Por último, las prácticas en empresa permiten aplicar los conocimientos adquiridos en las dos etapas anteriores en un nuevo contexto. Sin duda, ésta es la fase más difícil de valorar dada la heterogeneidad de las experiencias que se pueden vivir, dependiendo de factores tales como el tipo de empresa (desde PYMEs hasta empresas de gran tamaño); el tipo de trabajo (departamento internacional de una empresa, implementación de un proyecto concreto, etc.); ubicación geográfica; y por último, hay que recordar que en casos como el mio estas prácticas se realizan en organismos multilaterales en vez de en empresas, lo que amplía aún más la heterogeneidad de esta fase.

- ¿Qué sugerencia haría para mejorar la efectividad de las becas?

La eficacia del programa debe medirse por el número de becarios que, al finalizar el programa, pasan a desarrollan su experiencia profesional en actividades de internacionalización (o en general en un entorno internacional en el que se defiendan los intereses de las empresas españolas). Si bien no conozco datos detallados, mi experiencia y la de los compañeros con los que sigo en contacto me indica que, basándome en el criterio anterior, el programa es un éxito en toda regla. En ese sentido, me parece muy importante la labor del ICEX y su departamento de becas en la integración en el programa de las Oficinas Comerciales y el sector privado.

- ¿Qué recomendaciones daría a futuros becarios?

Durante el master, deben informarse sobre los posibles destinos donde realizar las prácticas en Oficina Comercial, con el fin de que las preferencias que comuniquen al ICEX estén de acuerdo con sus intereses profesionales.

En cualquier caso, no es recomendable obsesionarse con un destino concreto; en mi promoción hubo muchos casos de becarios que, a pesar de ser destinados a países que no se encontraban entre sus preferencias, disfrutaron de una experiencia inolvidable en las Oficinas Comerciales. Como comenté antes, lo importante durante ese año es aprender todo lo que se pueda sobre el funcionamiento de la oficina y de los mercados en los que toque trabajar, porque esa experiencia será muy útil en el futuro. Además, a nivel personal es muy probable que se trate de una vivencia inolvidable.

Por último, recomendaría que la elección del lugar donde realizar las prácticas en empresa se haga sin agobios, dedicando tiempo a pensar qué es lo que más interesa. En algunos casos, las preferencias del becario están condicionadas por el interés en trabajar en un país en concreto, mientras que en otros casos lo que más interesa es un determinado sector.

Creo que la etapa en la Oficina Comercial debe servir para definir claramente esas preferencias, porque al terminar esta fase empieza el proceso de entrevistas y hay que tener las ideas claras ante el aluvión de ofertas que se van a recibir. En este sentido, el becario debe tener en mente que no hay ofertas buenas o malas, sino más o menos interesantes en función de lo que se quiera hacer.

- Usted lleva un tiempo trabajando en organismos internacionales. ¿Cómo valora su experiencia? ¿Le ha costado mucho entrar a trabajar en estos organismos?

Empecé a trabajar en Naciones Unidas gracias al ICEX, con el cual hice la última fase de la beca de internacionalización en la sede de la ONUDI en Viena. Tras finalizar la beca, trabajé en la ONUDI un año más como consultor internacional en energías renovables, y desde enero trabajo en la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático en Bonn, dentro del programa de la AECID para la promoción de profesionales españoles en Naciones Unidas.

Mi experiencia hasta el momento ha sido muy positiva, ya que estoy desarrollando un trabajo muy interesante en el ámbito de las energías renovables y el cambio climático, no sólo desde un punto de vista técnico sino cubriendo otras áreas de la gestión de proyectos tales como la búsqueda de oportunidades de negocio, desarrollo de esquemas de financiación y atracción de inversiones, investigación y desarrollo o transferencia de tecnologías.

Además, estoy teniendo la oportunidad de conocer el sistema desde dentro, lo cual es una gran ventaja dada su complejidad. Estoy convencido que ese conocimiento resultará de gran utilidad en el futuro, independientemente de que desarrolle mi actividad profesional en el sector público o privado.

Respecto a si es difícil trabajar en estos organismos, se puede mirar desde dos perspectivas algo contradictorias. Por un lado, la magnitud de estos organismos y la variedad de temas que cubren implica que existen muchas oportunidades de trabajo.

Sin embargo, mi experiencia personal me dice que la competencia es muy dura, y en ocasiones los procesos de selección son algo “opacos”. El trabajo como consultor puede estar sujeto a condiciones poco estables (contratos de corta duración, falta de continuidad), y lo cierto es que sólo con el apoyo del ICEX y de la AECID he disfrutado de una cierta estabilidad.

- ¿Cómo ve la preparación de los profesionales españoles para trabajar en organismos internacionales? ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrentan?

En mi opinión, la formación y experiencia que tenemos los profesionales españoles es tan buena o mejor como la que puedan atesorar profesionales de otros países. En este contexto se valora una buena formación académica, preferentemente con estudios de posgrado que muestren un cierto grado de especialización en un tema concreto.

Evidentemente, el conocimiento de idiomas es muy importante, en las sedes de estos organismos se valora sobre todo inglés, francés y español, pero en ocasiones el conocimiento de otros idiomas es fundamental para el desarrollo de proyectos en zonas concretas (sobre todo Europa del Este y China).

En cuanto a los obstáculos que encontramos en este contexto, los más importantes no están relacionados con nuestra formación o experiencia, sino con las características intrínsecas de este tipo de organizaciones.

- ¿Qué recomendaciones daría a los profesionales jóvenes que estén interesados en trabajar en organismos internacionales? ¿Qué pueden hacer para prepararse mejor, tener éxito?

En primer lugar, animaría a todo el mundo que quiera tener experiencia en este campo a mirar las oportunidades existentes, ya que éstas existen para todos los perfiles imaginables. En mi caso, representantes de empresas con las que trabajo se sorprenden a menudo cuando les hablo de mi formación (estudié ingeniería química antes de entrar en el programa del ICEX), ya que se tiene la idea de que en Naciones Unidas sólo trabajan diplomáticos, políticos o expertos en relaciones internacionales, y para nada es así.

Una vez se tiene claro en qué área se quiere trabajar, es fundamental realizar una labor inicial de investigación para tener claro quién hace qué. En el caso de Naciones Unidas, se trata de un sistema muy complejo y heterogéneo en el que coexisten programas, fondos, agencias especializadas, secretariados de convenciones, y un sinfín de instituciones. Hay que entrar en las páginas web de estas agencias, ver su estructura, y ver qué agencias pueden resultar de interés y cuáles no. Hay páginas web que muestran todas las ofertas de trabajo disponibles en el sistema, pero si no tienes claro qué te interesa puedes perder mucho tiempo hasta encontrar algo que se adapte a tus inquietudes.

Finalmente, hay que ser realista en lo que se refiere a las posibilidades de trabajo. Los más jóvenes, sin experiencia profesional y buen currículo académico, pueden intentar hacer una beca (que por desgracia casi nunca es remunerada, por lo que no todo el mundo puede permitirse esta opción). Los puestos de funcionario suelen requerir cierta experiencia profesional, aunque se pueden encontrar puestos para jóvenes profesionales en los que tan sólo se pide dos años de experiencia relevante.

No obstante, el acceso a estas plazas desde fuera puede resultar imposible en algunas agencias, mientras que en otras el proceso es bastante transparente y por tanto las posibilidades son mayores. En este sentido, una buena oportunidad para entrar en el sistema es a través de una consultoría, teniendo en cuenta que suele tratarse de contratos de corta duración, y que la consideración del consultor puede variar mucho de un lugar a otro.

- Y, en su opinión, ¿como está preparada la empresa española para trabajar en proyectos de organismos internacionales? ¿Cómo se ve a la empresa española desde estos organismos?

Al igual que he comentado respecto a los profesionales españoles, estoy convencido de que muchas de nuestras empresas con experiencia internacional cumplen todos los requisitos para poder trabajar en proyectos de organismos multilaterales. Sin embargo, creo que la primera pregunta que debe hacerse la empresa es hasta qué punto desea involucrarse en este tipo de proyectos, que pueden ser muy diferentes unos de otros en lo que respecta a presupuesto, ámbito geográfico, utilidad con respecto a facilitar la entrada en un mercado, y otros muchos factores a tener en consideración. Las características peculiares de los procesos de licitación y el hecho de tratar con un cliente nada convencional también deben tenerse en cuenta a la hora de tomar una decisión al respecto.

Mi experiencia en la ONUDI y UNFCCC me ha mostrado dos realidades muy distintas sobre la visión que estos organismos tienen de la empresa española. En la ONUDI existe un gran desconocimiento sobre las empresas españolas, ya que históricamente la éstas no han participado mucho en proyectos de la ONUDI; por otra parte, la ONUDI no es una agencia especialmente conocida en España.

Sin embargo, en el contexto del proceso de negociación desarrollado por UNFCCC, existe una opinión muy positiva de las empresas españolas en muchas áreas relacionadas con el cambio climático, sobre todo en el ámbito energético en general, y en el de las energías renovables en particular.

- ¿Qué recomendaciones daría a las empresas españolas que tengan interés en entrar en el mercado  multilateral? ¿Qué pueden hacer para prepararse y tener éxito?

Ante todo, es fundamental tener un conocimiento mínimo del mercado. Hay que tener en cuenta que cada institución multilateral puede trabajar en áreas muy diversas, y al mismo tiempo un mismo tema puede ser tratado por muchos organismos.

Por poner un ejemplo, Naciones Unidas no tiene un organismo que trate temas energéticos, sino que dichos temas son tratados por más de 20 agencias dentro del sistema. Eso implica una cierta falta de coordinación que ha intentado corregirse, con poco éxito en mi opinión, con una iniciativa llamada “Un-Energy”, creada en 2004 para tratar de lograr una cierta coordinación en un tema tan importante.

En este sentido, considero de gran importancia la labor que el ICEX y las Oficinas Comerciales están realizando para acercar las instituciones multilaterales a las empresas españolas. Por ejemplo, durante mi experiencia en Naciones Unidas, he tratado con empresas que han acudido a la ONUDI sin saber que la ONUDI no trabaja con fondos propios sino que depende de los donantes y, por lo tanto, no es el “cliente” propiamente dicho ya que no tiene los fondos, por lo que una labor comercial típica no funciona en ese contexto.

En este contexto, los becarios ICEX que realizan sus prácticas en Oficinas Comerciales deben jugar un papel fundamental. Aquellos becarios que trabajan con instituciones multilaterales deben entrar a conocer a fondo estas instituciones.